Orgullo
Cuando me salió el bulto en el ojo fui inmediatamente a buscar pelea con el primero que pillara. Era un bulto no muy doloroso en el párpado izquierdo. Con este catarro, quizá solo eran mocos buscando una salida. Me abrigué bien, con pelliza y bufanda, y me puse a buscar bronca en cuanto salí del portal. Me ponía en medio de los transeúntes, les empujaba, «Qué, ¿algún problema?», pero nadie me ponía la mano encima. Si acaso, algún insulto a la carrera y desde lejos.
Somos un pueblo de pusilánimes. Al final me tendré que golpear yo mismo para lograr un ojo morado como Dios manda.