Alas
El eunuco se acercó a la fuente con desgana. Llevaba un cuenco de plata en la mano izquierda, el mismo cuenco que hundía en la fuente de hidromiel tres veces al día. Mientras llenaba el recipiente, observó el reflejo de su torso desnudo: el pecho ancho, el cuello musculado, la nariz larga y recta, los ojos grandes, el negro cabello recogido en trenza. Sacó el cuenco colmado y lo sujetó con las dos manos. Avanzó hacia una esquina del jardín con parsimonia, con cuidado de no derramar ninguna go...
09.02.2026